11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

El objetivo de este día es visibilizar su trabajo, creando referentes femeninos, y fomentar prácticas para lograr la igualdad de género en el ámbito científico.

En anteriores publicaciones habíamos hablado de Sara García Alonso, por su papel pionero al convertirse en la primera mujer española seleccionada para la Reserva de Astronautas de la ESA.

Recientemente ha vuelto a ser noticia por su trayectoria como investigadora en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), Según un reciente artículo en PNAS,  han logrado una regresión completa de tumores de páncreas en modelos experimentales de ratón, sin que aparezcan resistencias. El artículo enfatiza la contribución de varias mujeres científicas en roles centrales del equipo. Entre ellas:

  • Carmen Guerra
  • Vasiliki Liaki
  • Sara Barrambana

Pero, ¿sabes quiénes fueron Annie Easley o Johanna Weber?

Aunque pertenecen a generaciones distintas y nunca trabajaron juntas, Annie Easley, Johanna Weber y Sara García Alonso comparten algo esencial: cada una contribuyó, desde su tiempo y su campo, a ampliar los límites de la ciencia aplicada.

Annie Easley (1933-2011)

Informática teórica, matemática y científica espacial afroamericana.
Su trabajo en la NASA se vio precedido por Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson, protagonistas de la película “Hidden Figures” (Talentos Ocultos, 2016) basada en el libro de Margot Lee Shetterly.
El software y los modelos matemáticos desarrollados por Easley contribuyeron de manera importante al avance de la computación científica en aplicaciones espaciales.

Johanna Weber (1910-2014)

Matemática y aerodinámica británica. Conocida por sus contribuciones al desarrollo del bombardero Handley Page Víctor y del Concorde. El trabajo de Weber contribuyó al desarrollo de capacidades tecnológicas avanzadas que más tarde beneficiaron a la industria aeroespacial en Europa.

Hoy, Sara aplica ese legado tecnológico.

Su historia demuestra que la ciencia avanza como una cadena: cada logro se apoya en el anterior, y las mujeres han estado—y están— presentes en cada uno de esos eslabones. Recordarlas es una forma de cuestionar un sistema que invisibiliza, precariza y excluye.

Desde CGT, reivindicamos una ciencia y una tecnología con derechos, con igualdad y con justicia social. Porque no hay innovación real sin igualdad, ni progreso sin condiciones dignas para todas las personas que lo hacen posible.

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