8M. Unidas frente al odio
Desde Amnistía Internacional denuncian que la oposición a la igualdad de género por parte de algunos gobiernos y de movimientos contrarios al reconocimiento de derechos y a las cuestiones de género se ha intensificado en muchos países.
Solo un detalle de ello son las frases machistas, apoyadas en prejuicios y desinformación, que se multiplican cuando llega el 8M:
“Yo no soy machista ni feminista, yo creo en la igualdad”
Según el diccionario de María Moliner el feminismo es: “la doctrina que considera justa la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Movimiento encaminado a conseguir la igualdad”. Si no te convence del todo también puedes consultar la RAE, que define feminismo como: “Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre”. Es decir, feminismo es igualdad, todo lo demás son prejuicios y estereotipos que se han construido alrededor de él.
“Ni machismo ni feminismo, no me gustan los extremos”
Machismo y feminismo no son dos polos opuestos y equivalentes. El machismo justifica la superioridad de los hombres y la dominación sobre las mujeres, pero no existe un movimiento organizado que busque quitar derechos a los hombres por ser hombres. Si crees que nadie debería tener más derechos por ser hombre o mujer, lo que estás defendiendo no es un “punto medio”, es el feminismo.
“A mí ese feminismo de odiar al hombre no me representa”
Esta frase caricaturiza el feminismo. No se trata de ir contra las personas sino cuestionar el sistema que les otorga los privilegios y mantiene las desigualdades que los benefician como grupo. No hace falta ser “antihombre” para estar a favor de la igualdad.
“Apoyo a las feministas, pero no a las feminazis”
Llamar “feminazis” a las feministas es una comparación indecente que banaliza uno de los mayores horrores de la historia. No hay “campos de concentración feministas” ni crímenes masivos contra los hombres por ser hombres.
Cuando usas el término “feminazi” no solo tratas de deslegitimar las reivindicaciones feministas, sino que minimizas un genocidio.
“Esta lucha del feminismo no va conmigo”
Pues seguro que te beneficias de las conquistas de la lucha feminista: votar, estudiar, trabajar con derechos, decidir sobre la propia vida… Decir que “no va conmigo” invisibiliza que la desigualdad de género atraviesa salarios, cuidados, violencia o representación política.
“Si fueras feminista de verdad te quejarías de la ablación o de la esclavitud infantil y no de tonterías”
Este tipo de frase intenta minimizar la violencia y la discriminación que viven muchas mujeres en su día a día. El feminismo no va de competir por ver qué sufrimiento es peor, sino de que ninguna mujer o niña tenga que soportar violencia o discriminación por serlo.
“Yo soy feminista ayuda en casa”
La “ayuda” en casa no hace otra cosa que reforzar la idea de que la responsabilidad principal de los cuidados y las tareas domésticas sigue siendo de las mujeres. La igualdad es corresponsabilidad: repartir de forma justa tanto las tareas como la carga mental y las decisiones sobre el hogar y los cuidados.
“El feminismo es una moda”
¿Se llevará esta primavera el feminismo? El feminismo lleva siglos en activo, es un movimiento político y social que ha defendido, defiende y defenderá los derechos humanos y la justicia social. Esto no es una moda.
“Ya no se acepta ni un piropo”
Un piropo no es un problema cuando hay confianza y consentimiento, pero un comentario no solicitado en la calle o en el trabajo que cosifica y sexualiza nuestros cuerpos, ya no lo aceptamos.
Simplemente ponemos límites. Respétalos.
“Ahora todo es machismo no se puede hacer ni un chiste”
No hemos perdido el sentido del humor, pero si un chiste necesita degradar a las mujeres para funcionar, el problema no es que ahora «todo sea machismo», es que antes normalizábamos ridiculizar a las mujeres, presentarlas como objetos, o trivializar la violencia.
Cuestionarnos a costa de quién nos reímos forma parte del cambio hacia una sociedad más igualitaria.
“Pero cómo voy a ser machista si me he criado rodeado de mujeres”
Tener madre, hermanas, amigas o hijas no vacuna contra el machismo, no te exime de tener asumidas conductas machistas que hemos interiorizado durante años en un sistema patriarcal.
Cuestiónate lo aprendido para detectar comportamientos y privilegios que ni reconoces.
“No todos somos iguales yo no soy un violador y nunca he pegado a una mujer”
No todos los hombres son agresores, pero casi todos los agresores sexuales y la gran mayoría de quienes ejercen violencia de género son hombres. Recordarlo no es acusar individualmente a todos, sino señalar un patrón estructural.
No pretendas ser felicitado por no ser un violador, no es un mérito. Mejor pregúntate qué puedes hacer para que esa violencia deje de ser tan frecuente.
“La violencia no tiene género también hay mujeres que pegan y asesinan”
Es cierto, pero eso no cambia el patrón principal: la mayoría de las agresiones graves y de los asesinatos en el ámbito de la pareja los cometen hombres contra mujeres. Decir que «la violencia no tiene género» sirve para ocultar que son ellas quienes están siendo asesinadas y agredidas en proporción abrumadoramente mayor.
“Cuando las mujeres dicen no quieren decir sí”
Cuando una mujer dice “no”, significa no y la idea contraria es peligrosa porque niega el consentimiento explícito y anula la posibilidad real de negarse. Es una idea que ha justificado durante años el acoso, la presión y las agresiones sexuales.
El consentimiento no es un juego de pistas ni de adivinanzas, es un sí claro y libre.
“Para cuándo un día del hombre”
Para cuando sean discriminados por el mero hecho de ser hombres.
El 8 de marzo no es “el día de las mujeres”, sino una jornada para visibilizar una desigualdad histórica y actual y exigir cambios. No hace falta un “día del hombre” lo que sí hace falta es que se impliquen también en la lucha por la igualdad.
No obstante, ya existe un Día Internacional del Hombre (19 de noviembre), una jornada centrada en cuestiones como la salud masculina o los modelos de masculinidad.
Por qué es importante desmontar las frases machistas
Las frases machistas reflejan una cultura que normaliza la desigualdad. Identificarlas y responderlas no es exagerar, es cuestionar ideas que se han dado por normales y que siguen justificando brechas salariales, violencias y discriminaciones cotidianas.
Desmontarlas forma parte de un cambio más amplio hacia la igualdad real entre mujeres y hombres. Cada vez que paramos una frase machista, estamos poniendo un límite a la impunidad del machismo y abriendo espacio para otras formas de relacionarnos, más libres y más igualitarias.





